EQUIDAD

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Dos mil pesetas, doce euros, menos del precio de una Game-Boys o cualquier otro juego de ordenador de nuestros hijos pequeños. El precio de uno cualquiera de los libros que hemos comprado estas vacaciones para leer en la “holgazaneria” de los días de vacaciones. Lo que cuesta cada uno de las rondas que pagamos una noche de sábado o de la ronda de nuestro almuerzo diario. El precio de una comida barata occidental. En el siglo XXI, es mucho más del precio que se paga por unos niños trabajadores, por esclavos, en las regiones de Africa. La esperanza de algunas familias para sobrevivir supeditada al trabajo de   sus hijos, una situación de extrema pobreza.  Sobre esa situación se sustenta el consumo occidental, nuestra capacidad para comprar barato cacao, café, ropa, juegos.

No podemos pensar que son asuntos de la política de los países del Sur. De las tierras de donde la gente huye, jugándose la vida, por llegar a nuestras costas, a las puertas de la vida, del sueño occidental. Occidente sigue siendo colonial. Capaz de mantener nuestro alto nivel de vida a costa de la explotación, de mantener  la esclavitud. Existe injusticia en nuestra sociedad, pero no podemos apartar la vista de la enorme diferencia entre nuestro mundo y aquél de la olvidada tierra africana, de los lejanos países de Asia o Sudamerica, desde donde las noticias que nos llegan  apuntan al alto riesgo de  la mecha de un polvorín explote ante la situación insostenible en la que vive millones de personas.

Agazapados en nuestro refugio, confiamos en que aquí no lleguen restos de harapos y piedras que salten con la explosión. Apostillados en nuestra civilización, ciegos ante el colapso que se avecina. No nos importan los muertos si no son nuestros, aún sabiendo  que el coste de  no alterar las normas del llamado “mundo civilizado”.

Despertemos, porque sólo hay salida  si apostamos por la equidad en el desarrollo y nos conciencias de la necesidad del Cambio.

¿UN DIA PARA EL MEDIO AMBIENTE?

 

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En 1972 la Asamblea General de las Naciones Unidas designó la fecha del 5 de junio como “Día Mundial de Medio Ambiente”, en recuerdo de la inauguración en Estocolmo de la Conferencia sobre el Medio Humano.

Hace treinta años la salud ambiental brotaba en el aire de la mano de los vecinos de mi barrio. Aún cuando no había recogida de basura a domicilio, los residuos no presentaban especial importancia por el escaso volumen y la inocuidad de aquellos restos: las gallinas y los conejos comían las sobras de la comida; el estiércol se amontonaba en la era, para tras voltearlo abonar la huerta; y a los escasos envases siempre se les encontraba un uso en una economía en la que los lujos escaseaban. Los niños disfrutábamos de la calle. Cerca de las casas era fácil observar algún zorro; conejos silvestres; pájaros, desaparecidos hoy de las puertas de la ciudad; erizos e incluso alguna serpiente, que en ocasiones entraba al corral en busca de alguna rata atrevida.

Hoy disponemos de contenedores de basura, que son insuficientes para recoger las bolsas diarias destinadas a amontonarse en un vertedero comarcal, pero no existe una gestión para minimizar los residuos con el objetivo de: reutilizar, recuperar y reciclar.

Preocupados por mantener nuestros altos índices de consumo no responsable, el Día del Medio Ambiente pasa desapercibido en una sociedad más pendiente de mantener un ritmo de vida, a cuyo compás no vamos a hallar solución a los conflictos sociales y ambientales.

Un año más, la publicidad será la gran beneficiada de esta celebración. Algunos recordaremos tiempos pasados cuando nadie hablaba de Naturaleza, pero muchos disfrutábamos de una riqueza en calidad ambiental, que nunca debimos tirar por la borda del barco del desarrollo.

El Medio Ambiente se ha convertido en un elemento más de consumo y reclamo publicitario. Unos se apuntan al eslogan de “Municipio Verde” para recibir subvenciones en proyectos de desarrollo, que precisamente serán responsables del deterioro y perdida de estado optimo de bienestar ambiental de amplias zonas rurales. Mientras otros, como los pastores trashumantes de Gudar, pese a que su trabajo diario es un ejemplo de gestión sostenible de los ecosistemas de montaña, seguirán sufriendo la desprotección oficial, indispensable para conservar esta actividad responsable de la conservación del paisaje. Ambiguas definiciones teóricas sobre Desarrollo Sostenible encabezan grandes proyectos económicos, en tanto dejamos extinguir culturas y aprovechamientos tradicionales con una gestión racional y sostenible del territorio, todavía hoy presentes allí, donde la ambición por el dólar no ha ganado la batalla a la generosa vocación de mirar hacía quienes han de vivir mañana.

ALBADA

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Al alba, comenzaba el trabajo de labrar los campos y cuando el sol arreciaba, la sombra de la sabina era el mejor cobijo para descansar. Hoy, la potencia de los tractores supone mayor capacidad para arañar la tierra. Pero aislados en la cabina con aire acondicionado, se pierde el contacto con el entorno natural y se olvida nuestra dependencia de la naturaleza, en ese culto a la tecnología que hoy profesamos urbanos y rurales.

La gestión agrícola tradicional es responsable de una diversidad paisajística. Un paisaje bello, respetuoso con el entorno al conservar servicios ambientales insustituibles para la comunidad agraria y para la sociedad en general. Los arbustos y bosquetes de las lindes son responsables de un efecto barrera contra el viento; dan sombra sin limitar el desarrollo del cereal; suministran materia orgánica; y albergan poblaciones de fauna y relictos botánicos de flora singular. Suponen también diques naturales frente a la escorrentía superficial, que reduce la perdida de suelo fértil y aminora los efectos de avenidas. Además, inciden en la recarga de los acuíferos.

La diversidad esta desapareciendo en el paisaje agrario. Con financiación pública y una justificación estrictamente económica, donde no tienen cabida criterios ambientales, se proyectan y ejecutan Concentraciones Parcelarias Agrarias. Una Agricultura intensiva que, sin ser capaz de poner freno a la despoblación rural, ha generado productos excedentarios.

Crisis, que ha motivado una nueva Política Agraria de la Unión Europea, donde se favorece el abandono del cultivo en tierras marginales y se incentiva con ayudas agroambientales la producción de calidad frente a cantidad y un modelo de desarrollo sostenible donde la conservación de la naturaleza ocupa un pilar fundamental.

En la década de los ochenta para todo aquel que planteara una alternativa al crecimiento per se, que desprecia la calidad de vida, era lectura obligada un pequeño libro: “lo pequeño es hermoso, por una sociedad y una teoría a la medida del hombre”. Contiene fundamentos a tener en cuenta en programas de desarrollo rural, frente a proyectos de alto coste y dudosa rentabilidad. Quienes pretendan abordar alternativas al problema de la despoblación de los pueblos, debieran reflexionar sobre el contenido de este libro ecologista. Debemos debatir el futuro de estos territorios en declive, exponiendo criterios económicos, pero también aspectos sociales y ambientales que inciden significativamente en un mayor nivel de vida de los ciudadanos.

Sin renunciar a reclamar carencias, hemos de valorar y no dejar perder esas peculiaridades, difíciles de cuantificar económicamente pero necesarias para vivir mejor, que el atraso socioeconómico que sufren las Comarcas de Teruel, nos ha permitido conservar.

DESDE LOS CAÑOS DE GUDAR A LA ERMITA DE SANTA QUITERIA

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Difícil imaginar la toponimia local, si no se visita este rincón tras intensas lluvias que recargan los acuíferos y las esperanzas de las gentes de la vida de esta Comarca.

El valle de las Motorritas drena desde sus regueros, barranqueras que convergen en el cauce del río Alfambra, al que se unen cuando la lluvia empapa la tierra por el agua que rezuma de las laderas a través de los poros que se abren en las calizas. Pinares de silvestre y manchas de pastizales donde pastas vacas y ovejas, salpicados de relictos florísticos de tiempos más húmedos, allí donde la roca les cobija y le ofrece pequeños microclimas donde no ser absorbidos por la competencia de quien domina el paisaje.

Un medio natural donde no solo incide aspectos físicos, suelo y clima, también el hombre. Su actividad ganadera ascentral, antaño con especies autóctonas adaptadas a las peculiaridades del terreno, y de las que apenas quedan unos ejemplares de vaca Serrana Ibérica, que lo mismo daba carne, que leche que tiraba del arado o el carro, todo con el áspero y escaso pasto de estas tierras de montaña del sur de la Ibérica, y un puñado de ganaderos con el tesón en no dejar extinguir a la oveja cartera.

Sobre el cielo gris plomizo, que anuncia lluvias y nieves, aquí en los altos algún que otro buitre planea enfrentándose a un viento, al igual que chovas y córvidos achuchan a solitarias águilas reales que todavía perviven en estos territorios, donde pervive la liebre, que la sustenta. En el invierno la trucha remonta el cauce, casi imposible imaginar como remontan las cascadas que la geología del terreno conforma, para llegar a las cabeceras donde frezar y permitir la renovación de la vida.

Nexo de rituales religiosos, pero sobre todo lugar de unión de las gentes masoveras que se identificaban aquí. La Ermita de Sta. Quiteria se eleva en medio del valle donde concluimos nuestro viaje.

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Aproximadamente 2 horas de trayecto desde el km. 25,500 (1480 m.s.n.m.) de la carretera de Allepuz a Alcala de la Selva, a través de la orilla del río, hasta la masia de La Solsida (1600 m.s.n.m) superando pequeñas cascadas. Apenas a un kilómetro desde el inicio hemos de superar el mayor obstáculo de la travesía, una cascada de unos 6 metros que remontaremos ascendiendo por la ladera de la margen derecha del río, hasta alcanzar la cornisa por la que tomaremos el nivel superior del río. Desde la masia La Solsida, un pequeño desvio hacia la derecha, nos llevará a la Ermita de Sta. Quiteria, situada a un kilómetro aproximadamente. Desde la masia La Solsida, siguiendo la pista en dirección a Gudar, (ascenderemos hasta los 1749n ms.sn.n.) no tiene perdida, son aproximadamente dos horas de marcha saboreando el paisaje (4 km.), dejando atrás las suaves lomas de los prados del valle Motorritas, flaqueadas por el Sur por el Pico de Peñarroya donde resiste el Pino moro. Desde Gudar al km. 25 de la carretera 3 km, a través de la carretera, en cuya curva final acortaremos campo a través para conectar con la carretera de Allepuz a Alcala de la Selva, 45 minutos de marcha un poco más ligera.
Ascendemos desde los 1480 m.s.n.m hasta 1749 m.s.n.m., son  269 metros de desnivel
Distancia aproximada 10 km.
Tiempo aproximado 5 horas

LA NECESIDAD DE UN PROYECTO EN COMUNIDAD

Pudiera ser casualidad, pero no lo creo. El gobierno ha esperado a que pasaran las elecciones -sobre todo la campaña electoral-, y al inicio de las vacaciones de verano, para dar a conocer la noticia del estado de la “hucha de las pensiones” y la gestión que con ella se hace para “salvar los trastos” de la economía de España, que no va bien.

http://www.elmundo.es/economia/2016/06/24/576c45d3ca474120328b45b5.html

http://economia.elpais.com/economia/2016/07/01/actualidad/1467388367_280629.html

Y los cimientos de la nación, sus ciudadanos, no se han inmutado. Quizás hayan perdido toda esperanza de un cambio en el rumbo al que nos dirigimos desde hace unas décadas, cuando descubrimos que pese al dinero que movía la economía, no éramos ricos; la burbuja inmobiliaria se desinflaban y veíamos derrumbarse el castillo de arena que se había construido para especular y enriquecer los bolsillos de corruptos sin escrúpulos, que el único impuesto que pagaban era contribuir a la financiación de algún o algunos partidos políticos. Me temo que el grado de gran desigualdad social que se viene imponiendo en nuestra sociedad, ahoga en el silencio a quienes más sufren la pobreza, y cierra los ojos de quienes aún disfrutamos de la capacidad de consumir para no ver la realidad en la que vivimos; otros, los grandes ricos, obtienen tanta riqueza, que la guardan en castillos abiertos en paraísos fiscales con ojos avaros para mirar sus monedas sin campo de visión para ver el mundo donde viven.

http://www.eldiario.es/economia/pobreza-desigualdad-aumentando-crecimiento-economia_0_520048395.html

La Seguridad Social ha sido una garantía de calidad de vida para quienes por edad han dejado la vida laboral. La contribución obligatoria a un sistema público de pensiones ha posibilitado mecanismos solidarios para hacer de su gestión el bien común. Lo que para muchos, además de la garantía de ser su gestor una institución pública, era motivo suficiente para poner en duda las nuevas ofertas de planes de pensiones que el sector privado viene ofreciendo desde hace ya varías décadas, pues hace de estos un mecanismo para mejorar situaciones individuales, que no de la colectividad.

Claro esta que los últimos gestores de de este fondo público de pensiones, como los que tenemos y hemos tenido, viendo los resultados y las últimas actuaciones, no han sido capaces de prever la evolución demográfica del país, con altos niveles de envejecimiento, ni tampoco su devenir económico, con una alta tasa de paro y por tanto descenso de quienes cotizan para mantener el sistema público de la Seguridad Social.

Los últimos gobiernos, sobre todo por la imposición de una política de austeridad de la inversión pública para salvar a los grandes bancos, principales beneficiarios de la burbuja inmobiliaria vivida durante las pasadas décadas, y también grandes perjudicados, de lo que son responsables sus gestores y la línea de gestión y financiación por la que apostaron, sin olvidar el saqueo de sus directivos ante la ruina que vieron asomar, respaldados por resultados electorales en los que la mayoría de la ciudadanía ha apostado y viene apostando por políticos que defienden ideologías neoliberales, han reclutado dinero mediante una política fiscal en la que las grandes fortunas salen beneficiarias frente a una clase media que no tiene mecanismos para evadir impuestos. Los grandes ricos se han beneficiado también de la privatización de la sanidad y la educación, pilares de un estado de bienestar, potenciando sectores privados que han hecho negocio de lo que debiera ser un derecho.  Son responsables de la perdida de servicios públicos básicos para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía, también del desigual reparto de la riqueza,  de la injusticia de su política fiscal para establecer impuestos equitativos con los que sostener  el Estado, de incentivar la corrupción en el país.

Ante todo ello y mirando los griteríos de patriotas cuya defensa del estado sólo sostienen mediante la utilización de símbolos, descubriéndose cada día nuevos casos de evasión de capitales, fraude fiscal y un único interés en obtener beneficio privado del país al que dicen que aman, pero en el que que no contribuyen a edificar un proyecto de comunidad. Uno termina pensando si hay futuro para seguir en él.

La respuesta es simple. Nadie va a venir a poner orden si nosotros no nos comprometemos en la necesidad de construir una nación, donde las fronteras no las fijen límites geográficos, sino un proyecto común de hacer una sociedad justa, igualitaria y equitativa, en la que además hemos de convencernos de la necesidad de desarrollar políticas de sostenibilidad como garantía para seguir aprovechando los recursos, sin olvidar que para poder seguir viviendo en este lugar precisamos garantizar un futuro con unas óptimas condiciones ambientales, tales como aire limpio para respirar, agua clara para beber, naturaleza rica en biodiversidad con la que compartir el milagro de la vida.

EL SOTO DEL RIO PENILLA DE CAMARILLAS

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En el inmenso desierto cerealista del llano de la Sierra del Pobo, los Sotos ribereños son auténticos oasis, un espacio de húmedad sobre todo en los torridos veranos.

Una gestión equivocada en muchos años, apostando por el cereal, en decremento de otros recursos como los pastos ó el bosque, ha transformado este paisaje, simplificándolo. El principal recurso capaz de generar este espacio, el cereal, hoy no es apoyado por una Política Comunitaria contraria a excedentes, y que apuesta por la calidad y la conservación del medio ambiente. No solo a Europa le sobran tierras de cultivo y precisa de bosques ribereños capaces de albergar un mosaico de vida variada. La Sierra del Pobo y en concreto Camarillas no puede prescindir de su único oasis, su Soto del río Pinilla.

El Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Camarillas, no han sido capaces de comprender esta demanda social del pueblo. Han apostado por un proyecto caduco, en unas tierras en las que hoy nadie apuesta por producir excedentes agrarios. Por el contrario los vecinos, de todo el año ó de solo el verano y los fines de semana, han comprendido que vivir en su pueblo precisa de ese elemento, el soto del río, sin el cual la monotonía de un paisaje sin árboles, puede sentenciar su deseo de seguir, aunque solo sea temporalmente, manteniendo su casa en el pueblo.

Desconocemos si por falta de directrices claras, ó por falta de capacidad técnica, los técnicos que han llevado a cabo la concentración parcelaria de Camarillas, han apostado por una obra de ingeniería, copia de tantas otras desarrolladas en la provincia: La Val de Jarque, Valdecuenca, etc..-. En ellas la concentración ha supuesto un mosaico regular de fincas, con grandes regueros y acequias para sanear su drenaje, y todo ello a costa del árbol. Desconocemos el porque de esta persecución de los Ingenieros a la Encina, al Sabinar, al Alamo, al Chopo y a la multitud de zarzas (Majuelos, Escaramujos, Sargas y cañaverales), que significaban elementos imprescindibles de este paisaje antropico.

La solución al Soto del río Penilla de Camarillas, no pasa por cortar más o menos chopos, hemos de desechar este parche cuya respuesta la tenemos en regueros cercanos a él. Riachuelos encajonados entre rectilíneos y profundos taludes con gran desnivel donde difícilmente va a regenerarse la vegetación, por lo que serán presa fácil de la erosión en las avenidas temporales que se producen en la zona, y cuyo drenaje en el entorno se desconoce si incidirá negativamente en la línea de arboles distantes que discurren ordenados en sus orillas. Difícilmente puede considerarse este resultado, la regeneración de un Soto, entendiendo este como una rica variedad de especies animales y vegetales, que encuentran cobijo en un amplio cauce surcado por un pequeño riachuelo, que lejos de drenar y acelerar el agua permite que se empape el suelo del fondo del valle generando la rica biodiversidad de los sotos de los ríos.

En este sentido, tanto el Gobierno de Aragón como el Ayuntamiento de Camarillas, deben de buscar una formula de excluir esta porción de terreno del proceso de Concentración Parcelaria, diseñando un nuevo proyecto que permita compatibilizar los proyectos de transformación agraria de las tierras de cultivo, con la conservación de la ribera. Sin lugar a duda los Ingenieros deberán buscar nuevas fórmulas, distintas a las de los Proyectos ejecutadas hasta ahora, para hacer posible esta realidad, que supone un equilibrio entre conservación del medio ambiente y desarrollo, que la sociedad esta exigiendo.

Probablemente, estos cambios supongan adaptar el proceso administrativo a la demanda social, que no por llegar fuera de los plazos establecidos en el procedimiento administrativo, deja de estar justificada, sobre todo si entendemos que sus peticiones son muy racionales e incluso más adaptadas al momento, que los proyectos de ingeniería caducos y poco evolucionados, que se pretenden ejecutar. También deberán servir de lección para que la administración se esfuerce en conocer todas las demandas que la sociedad exige. El procedimiento de información público, debe dejar de ser un mero trámite administrativo, para mostrarse activo y buscar las alegaciones de los ciudadanos, que enriquecerán el proyecto. En tiempo electoral, y aún al riesgo de que surja quien pretenda aprovechar las circunstancias a su favor, la conservación del soto de Camarillas debe ser el indicador de la sensibilidad de nuestros políticos hacia las directrices de Ordenación del Territorio de Aragón y de Europa, buscando un Desarrollo Sostenible. Debe servir para sentar principios que generen un Departamento de Medio Ambiente comprometido con el sentir ciudadano, que aún existiendo en nuestra Comunidad Autónoma, en nombre, no se divisa en sus actos.

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Finalmente la concentración se ejecuto. Muchos chopos fueron talados en su ejecución. Las plantaciones que se ejecutaron como compensación, no han evolucionado para presentar la diversidad de vida que ofrecía antes de la obra.
Lo más grave, en estos momentos esta autorizada una mina de arcillas en los campos de cereal que surgieron con los cientos de miles de euros que costaron las obras de concentración parcelaria de Camarillas

DESDE EL MIJARES A CABEZO ALTO (1700 m.s.n.m.)

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A lo largo de esta excursión vamos a adentrarnos en un rincón repleto de diversidad natural y cultural. La presencia del hombre es responsable de los cambios que ha sufrido este paisaje. Cambios antaño en que estos campos fueron habitados y cultivados, en masías, y sus bosques roturados y pastados. Cambios hoy que cuando entre las huellas que dejó el hombre (campos, caminos, muros de piedras, viviendas) retorna el bosque a su estado silvestre. Un bosque no muy distinto al que aquí ha existido en los últimos 500 años, si nos fijamos en la edad de encinas y sabinas albares centenarias, que han quedado como testigo vivo del pasado, que aún perviven en el presente. Junto a la acción del hombre, el impacto de las fuerzas naturales moldeando un paisaje repleto de plegamientos geológicos y de calizas rajadas por el curso de un río, El Mijares, que jalona rumbo al mar.

Ascendemos a Cabezo Alto y conforme subimos la vegetación del hondo es relevada por pinares, primero laricios y después silvestres, allá por encima de los 1300 metros en que estas coníferas son las reinas del lugar, junto a sabinas rastreras capaces de aguantar el azote del viento en tempestades invernales y subsistir ante la falta del agua en el estío, donde las calizas absorben todo vestigio hasta sus entrañas, allá donde aflora la fuente.

Desde la panorámica de cabezo alto, descendemos hasta la fuente del tejo. La toponimia no nos engaña y veremos una pequeña familia de estos árboles mágicos para algunos y escasos para todos.

Siguiendo los estrechos del río hundiéndose entre la piedra, entre el sonido del agua brincando las rocas y el del viento azotando los pinares en las crestas, retornamos allá donde iniciamos el trayecto, donde la depresión de un paisaje suave, permitió asentarse a las gentes que en otros tiempos, con otras formas vivieron en estos lugares, según vamos observando mientras caminamos por una cabañera, marcada en sus lindes por muros de piedra.

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Desde el Mas de la Cañada siguiendo la pista hasta los estrechos del Mijares (aproximadamente un kilómetro de  recorrido, que haremos,  en una medio hora de marcha, saboreando un paisaje en el camino entre el encinar salpicado con sabinas. Descenderemos al río, siguiendo una vieja cabañera marcada con muros de piedra e invadida en muchos tramos por la vegetación hasta localizar un panel interpretativo de la Mancomunidad de Gudar. Siguiendo la pista ascenderemos hasta Cabezo Alto (1641 m.s.n.m). La torre de vigilancia contra incendios nos servirá de referencia, 2 km., 400 metros de desnivel, que realizaremos en aproximadamente 1 hora. Descenderemos buscando la fuente el Tejo, hacía el Norte.. Desde aquí siguiendo la senda a través del río Mijares, superando las hoces ascendiendo a niveles más altos, retornaremos aguas abajo, para ascender hasta la cima, donde buscaremos una vía pecuaria, que nos levará directamente al lugar del inicio donde hemos aparcado los coches.
Desnivel: 400 metros
Recorrido: 8 km.
Dificultad: fácil Tiempo aproximado: 6 horas