BOSQUES


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Escurridizo y tímido, como todos los habitantes del bosque, un fuerte pito le detecta trepando por los troncos. Es entonces cuando podemos observar el bello color del pájaro trepador, azul metálico en su capa superior y crema en el resto del cuerpo.

Rastros y sonidos son los indicadores de la vida en el bosque. Origen de fábulas y leyendas en torno a encantamientos, brujas y duendes. Podríamos pensar que solo lo habitan arboles, sin embargo junto a ellos viven otros seres vivos. Juntos constituyen un cuerpo, quien precisa para mantenerse en pie de todos los organismos que lo forman.

En las últimas décadas el bosque ha sido devaluado a mero productor de madera. La gestión forestal ha simplificado al máximo las repoblaciones, que requieren el continuo intervencionismo del hombre, en podas ó tratamientos fitosanitarios, al ser ecosistemas inmaduros incapaces de ser autosuficientes. Tan distintas de esos bosques viejos; un hábitat donde los arboles viejos no sólo son un banco genético, también la casa para anidar y criar especies forestales, desde picamaderos al Cárabo o la Gineta . La búsqueda de la biodiversidad en la gestión no es un mero capricho estético, sino el mantenimiento de ecosistemas estables, que aportan multitud de servicios a nuestra sociedad: protección del suelo, conservación de variedades de vida o mantenimiento de un paisaje.

El anteproyecto de Ley de Montes del Gobierno de la Nación, incorpora importantes novedades como la calificación de Dominio Público a la totalidad de los montes de titularidad pública. El tratamiento de la Biodiversidad queda en manos del desarrollo normativo que realicen las Comunidades Autónomas.

Nos cuesta creer en estos Gobiernos Autónomos. No han tardado en levantar voces contra lo que consideran una invasión de competencias, pero en materia de Conservación de la Naturaleza no muestran más sensibilidad que aquél. Hasta la fecha, los bosques han sido los grandes ausentes de la Política Agraria Comunitaria. Fondos de la Unión Europea pagan a zonas de cultivo intensivo y olvidan a los propietarios de bosques, que realizan una gestión sostenible.

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Publicado el 15 de marzo de 2003 – El Pobo

DESARROLLO SOSTENIBLE EN LAS COMARCAS DEL SUR DE ARAGON

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Abrimos las ventanas cerradas durante décadas en la casa vieja de la abuela. Ventilamos los olores de tanto tiempo oscura y volvemos a pintar las paredes enmohecidas por la humedad de la casa deshabitada, sin el calor de la lumbre, sin el olor que lanzan al aire las ascuas arrinconadas calentando viejos pucheros de barro. Pero no tiramos los muebles, los cuadros, tantas cosas y utensilios que hoy no usamos, que quizás no sirvan para nada, pero simbolizan la cultura de quien allí habitó, en la necesidad de tener un referente de identidad.

Las Comarcas del Sur de Aragón son viejas. Mantener los rasgos de su cultura, de su naturaleza, no simboliza anclarse en el pasado, si no un respeto a valores que representan una calidad de vida, que no pueden perderse porque simplemente estemos en la cola del desarrollo.

No por ello debemos dejar de preocuparnos de la naturaleza, de la cultura pasada. Hemos de evitar convertirnos en mentes enturbiadas por el afán de progresar, sin mirar consecuencias. Olvidamos que, al menos sobre el papel, las naciones del mundo plasmaron en Río de Janeiro un compromiso por el desarrollo sostenible, por la conservación de la Biodiversidad; en estos paisajes humanizados, tan cercanos a nosotros, vinculada a las culturas que han ido poblando el territorio. Las Naciones Unidas promulgaron las Agenda 21, como compromisos de las ciudades del mundo por compaginar desarrollo y conservación.

Los pueblos de la hoy provincia turolense, llegan al siglo XXI con un rico patrimonio de cultura y naturaleza, pero solo una reivindicación en sus labios, la generación de riqueza rápida como visión de progreso. Quizás en su agonía de desaparecer, con una población envejecida, no sólo física sino en mente, tal vez porque en sus calles ya no corretean niños, han olvidado sus gentes el orgullo de valorar la riqueza de sus paisajes.

El amor por la tierra se pierde como las historias que los abuelos siempre trasmitieron a sus nietos. En ese victimismo de perdedores olvidamos, que llegamos al siglo XXI con la capacidad de lograr compatibilizar desarrollo con conservación, del medio ambiente y de los recursos, precisamente porque los tenemos a ambos. Los pueblos de las Comarcas de Teruel deben afrontar el reto, al igual que ha hecho una provincia como Soria, de comprometerse en fundamentar su desarrollo dentro de la sostenibilidad, consensuando y aprobando Agendas 21. Pero no solo con la vista puesta en poner el capazo para recibir subvenciones, no olvidemos pensar en el futuro, que solo es posible si garantizamos las condiciones para seguir existiendo en estas tierras.

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Publicado el 20 de abril de 2001 – Camarena de la sierra

SR. CASCOS, ¡ ¡NO NOS ENGAÑE!!

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Al igual que tras la visita relámpago del dictador, generalísimo franco, tras la destrucción de esta ciudad y parte de su provincia por la guerra fratricida, recibido por los ojos del miedo de quienes sufrieron la represión y el entusiasmo de quienes se dejaron llevar por el espejismo del triunfo en una guerra, que solo tuvo víctimas y ninguna victoria, hoy visita el Sr. Cascos esta provincia, que ha sufrido como ninguna otra, un modelo de desarrollo socioeconómico que ha dejado en el olvido a los pequeños y a los silenciosos.

No espere recibir vítores el Sr. Cascos, pues Teruel ha cambiado. A pesar de ser la cenicienta de España, ello no ha sido motivo para que sus gentes no se hayan formado. Los turolenses poseemos la serenidad y capacidad de analizar con temple lo que le ocurre a nuestro alrededor. No piense que la afiliación partidista mueva espontáneos para lanzarle piropos, pues aquí no se juega una final de futbol, nos jugamos el futuro de unas comarcas olvidadas en los planes de ordenación y desarrollo que se barajan en los despachos oficiales de Madrid ó Zaragoza, donde este territorio solo se señala en sus mapas por la capacidad de expoliar sus materias primas.

Debe tener poca que hacer el Sr. Ministro, para permitirse el lujo de un viaje en helicóptero rumbo a inaugura menos de 40 km. de autovía, una isla de asfalto a doble carril sin continuidad hasta el tramo distante a 100 km. de distancia. Inaugura unas obras terminadas con prisas, sin capacidad para resolver el problema, con una medidas mínimas de seguridad en su enlace con la carretera N 234, provocando peligrosas situaciones de embotellamientos por su altísimo nivel de tráfico. Motivo por el que difícilmente por si sola y hasta que se produzca la conclusión de construcción de nuevos tramos desde Teruel, podrá ponerse en macha su apertura al trafico rodado. Confiamos que no venga acompañado de su guardia pretoriana encargada de cerrar el paso a los ciudadanos, que civilizadamente se propongan intercambiar palabras y razones con ud.. Haría mejor en no restar efectivos a las Fuerzas de Seguridad del Estado en su labor de vigilancia y apoyo al ciudadano; por cierto realizan este trabajo con más motivación, que la labor de reprimir las voces disconformes con su programa político.

No nos engaña el Sr. Ministro y ha elegido mal momento para venir de vacaciones a estas tierras. Debiera haber aprovechado estos días de verano para visitar y relajarse en las numerosas ofertas de turismo que ofrecen estas serranías, con una alta calidad de ofertas de alojamiento rural, y pasear por un paisaje silencioso y áspero, de por sí indicativo de la realidad de esta tierra.

No nos parece oportuno que las autoridades locales y autonómicas opten acompañar al ministro en esta jornada, en unos actos del peor teatro donde se pretender mover a los ciudadanos, como marionetas con hilos, para que dancen al ritmo de la autoridad. Nos parecería más indicado facilitarle al Sr. Ministro un mínimo de 15 días de vacaciones pagadas para recorrer y conocer Teruel

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Publicado el 19 de julio de 2001 – Santa Eulalia del campo

POR UNA SOCIEDAD NO VIOLENTA

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Siento miedo al escribir del terror. Del terror hacía quien mata por opinar diferente, hacía quienes ven en él un instrumento, sin interpretar sus consecuencias en quién muere y en su entorno. Pánico a la sentencia de pena de muerte. Rebelde contra el equilibrio establecido, critico sobre las decisiones de las mayorías, no puedo aceptar como alternativa a aquellos que no dejan lugar a la palabra, que utilizan la muerte como arma para conseguir unos fines, que de ese modo pierden toda legitimidad.

Aún cuando reivindico la necesidad de buscar nuevas formas de organizarnos, un nuevo sistema donde el reparto sea más equitativo, un mundo más justo en esta bola llamada Tierra, la alternativa no pueden esta desde posiciones, que se imponen con la presión de la muerte sembrando odio.

Exijo tolerancia para hacer un mundo de todos y no solo un modelo hecho por quien pone el dedo en el gatillo. Siento dolor de las vidas perdidas sin sentido, aquellas que han caído con sangre derramada, y aquellas que han caído temiendo seguir viviendo de esta manera, con el miedo a expresar sus opiniones.

Por ello, he de gritar a favor de una sociedad no violenta, aunque me cause escalofríos las consecuencias de sacar mi grito a la calle, temiendo a quien no entiende las palabras, encerrado en un mundo a su medida. Como en otras ocasiones en que salimos a la calle para oponernos a la maquinaria militar como solución a crisis políticas, seguiré manifestándome a dar mi testimonio de rechazo a la muerte, a los métodos basados en que el fin justifica los medios.

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Publicado el 20 de abril de 2001

“SERMON DE LAS TORTILLAS”, ¿ REENCUENTRO CON LA NATURALEZA?

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Mi experiencia se limita a la impresión que me causo el martes 17 de abril un paseo por la zona del Carburo, junto al río Gudalaviar y Turia, pero creo puede hacerse extensible a otros lugares cercanos a la ciudad –Fuente Hortaleza de Aldehuela, choperas del Alfambra, Fuente Cerrada, Carrasco etc..-, que otros años he visitado durante ó después de la fiesta local de Teruel del Sermón de las Tortillas. Esta fiesta turolense invita a colonizar el campo durante unas horas, por gentes de la ciudad. Pero una Fiesta que debería servir para un reencuentro con la naturaleza, se convierte en un traslado de los problemas en la relación del ciudadano con el entorno urbano –uso del automovil y moto, gestión de los residuos,…-, a rincones en buen estado de conservación de zonas no urbanizadas.

En muchos casos los excursionistas ocasionales, ni tan siquiera son capaces de valorar un lugar que, frente a las condiciones diarias de nuestra vida, nos ofrece calma, aire, limpieza del agua; valores que por unas horas dejan de existir ante cierta marabunta, que embutidos en la fiesta, en la música de los cassettes, etc. invaden el campo, en estos inicios de la primavera en que la hojas comienzan a aflorar de las yemas de los árboles y alguna tímida flor revienta, ofreciendo pequeños tildes de nuevos colores allí donde el ocre ha dominado durante el invierno.

Nos preocupa el tema, porque además el pequeño sector de la población con muestras de falta de respeto hacia la naturaleza, lo encontramos entre jóvenes de entre 15 y 25 años, que por unas horas llevan al campo su especial forma de ver la vida, su orgía de viernes y sábado noche –alcohol, conducción de vehículos, etc.- . Es sin duda el resultado de un fracaso educativo de la familia y las instituciones sobre quienes debería dirigirse el esfuerzo en preparar a la sociedad del futuro. Seguramente algo falla en nuestro modelo social, con esta respuesta de cierto sector de la juventud. Amansada es incapaz de mejorar el sistema con una presión social de crítica hacia costumbres, que fuerce cambios y aporte ideas renovadas. Coincido con Günter Grass, cuando en uno de sus relatos de “El Siglo”, califica a esta generación como la reconciliada con el capitalismo: “Ellos, los de los noventa, son sus hijos. Les viene a medida. Son su producto comercial. Quieren ser y tener siempre lo más nuevo. Lo cual lleva a más de uno ayudarse a conseguir el más nuevo subidón con extásis, la droga más nueva”. Su filosofía en la vida quedan patentes en las palabras de un joven en el relato de Günter Grass, : “De todas formas no se puede salvar al mundo, de manera que por qué no dar una fiesta”.

Mis respetos a esa mayoría de población capaz de entender el sentido del reencuentro con la naturaleza. Su presencia no dejó huellas en el campo, huellas de las que avergonzarnos, y seguramente sufrieron, al igual que yo, la presencia de sus vecinos maleducados.

El Ayuntamiento responsable de la fiesta local, con competencias en la conservación del medio ambiente en su territorio, debe asumir el reto de reparar las consecuencias de este día. Si no es así es preferible que cambiemos su celebración por otra fecha “que no obligue a un sector de gente irrespetuoso con los demás a salir al campo”; quienes sin grandes esfuerzos somos capaces de disfrutar de los encantos del campo, cualquier día del año, valoramos que por una fiesta en la ciudad, no se destruya el lugar de ocio y esparcimiento que disfrutamos continuamente. Puede adoptar una postura preventiva. Ordenanzas que penalicen dejar residuos en el campo, hacer fuego fuera de los lugares indicados, circular imprudententemente por caminos y pistas agrícolas y rurales, hacer ruidos. Un sistema de vigilancia que obligue a su cumplimiento. Limitaciones de acceso a ciertos lugares con vehículos –no es comprensible que jóvenes de menos de 25 años se trasladen a las inmediaciones del carburo, menos de 3 km. de la ciudad, con coches y motos conduciéndolos como si estuviesen en un circuito deportivo de todo terreno-. Si no es así, debe afrontar el coste de las actuaciones posteriores al martes de Pascua. Brigada de limpieza, que asuma la retirada de los residuos y la restauración de los efectos de las hordas que este día salieron a comer y divertirse en el campo, como lo harían en cualquier bar de copas las noches de fin de semana. Así como una justificación a la población que sufrimos la perdida de nuestros derechos a un disfrute del medio ambiente. Aprovechando la singularidad de la fiesta, deben organizarse actos de concienciación y respeto al medio ambiente, en colaboración con entidades de animación cultural capaces de ofrecer actividades dirigidas no solo a un sector infantil de la población, también al juvenil y adulto, donde trasladen un sentido de la fiesta más allá de la comida y el alcohol. Se ofrezca un compromiso de reencuentro con la naturaleza.

Nos parecen estas actuaciones más prudentes, que la prioridad en ampliar la Fuente Cerrada, para solo este día, cuando gran parte del año apenas se usa. Quizás ese dinero se precise para una mayor intensificación en el mantenimiento de las instalaciones actuales y por supuesto un área de zona de acampada, libre o a través de camping, donde se ofrezcan unos servicios mínimos, cuya inexistencia no sea excusa para dejar el entorno cubierto de basura y despojos.

Seguramente en estas ciudades pequeñas aún estamos lejos de perder nuestra identificación con el medio rural, pero formas de vida alejadas de él, nos alejan seguir manteniendo unas pautas mínimas de lo que debe ser un comportamiento responsable con la conservación de los valores naturales y el paisaje, así como solidario con nuestro vecinos, sean estos personas ó animales.

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Publicado en abril del 2002

SENDEROS

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Parten de la ciudad en dirección al monte. No hace muchos años se utilizaron para llegar cada mañana a las paridera, acercar a la ciudad la leña desde las Masías de Escriche, emprender el domingo la cacería con los amigos ó salir de excursión al encuentro de sorpresas como la Laguna de Tortajada.

Muchos de ellos han caído en desuso y bien la vegetación los cubre ó, en escarpes pelados, las aguas van arrollando los vestigios de su recuerdo. Otros, apoyados por las administraciones públicas, se rehabilitan para emprender su recuperación orientados a un uso turístico, que incipiente comienza a despertar tanto en las gentes que nos visitan como en los que aquí vivimos.

En los últimos años una senda se ha recuperado en las laderas de Santa Barbara. Enlaza con un camino de tierra que va desde la Fuenfresca hasta el final de la ciudad camino de Alcañiz; merced a este pequeño camino permite descender hasta las Ollerías del Calvario o el Arrabal. Sus protagonistas son dos septuagenarios, que azada al hombro lo van despejando y arreglando tras las tormentas y establecen pequeñas escaleras de tierras en los pequeños repechos que hay que superar; no han pedido ninguna subvención para ello, se han limitado a trabajar.

En estos tiempos en que los cambios de una ciudad los ceñimos a grandes y costosos proyectos, a ser posible con la firma de importantes profesionales de disciplinas diversas, llama la atención este camino que se recupera por el trabajo anónimo y altruista de dos ciudadanos, sin que trascienda como noticia en ningún medio de comunicación y solo sea valorado por quienes hacemos uso de él.

Siguiendo su ejemplo, nuestra ciudad podría estar mejor aportando todos nuestro granito de colaboración. Sí, sin llegar a tener que coger la escoba y barrer el portal como antaño, al menos depositáramos las bolsas en contenedores; redujéramos la utilización del automóvil particular a lo imprescindible, descongestionando de ellos nuestras calles para recuperar su lugar el peaton; respetáramos los jardines y árboles de la ciudad e inundáramos de color vegetal los balcones y terrazas de nuestras casas.

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Publicado en Abril del año 2003.  Hoy 13 años después, muchos de los caminos en los que se ha invertido  un presupuesto considerable, dentro del proyecto LIFE-Recuperación de Arcillas de Teruel, discurre por la senda emprendida por aquellos dos voluntarios anónimos octogenarios.

GUDAR-JAVALAMBRE

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Es ya una realidad la Ley de Comarcas, con competencias en materias de medio ambiente y en Ordenación del Territorio. Un reto administrar el territorio por y desde sus ciudadanos más cercanos, que quizás nos descubra las verdaderas intenciones de tantos responsables políticos localizados en algunos pueblos, que con una actitud victimista quizás esconden debajo de la manga otras intenciones distintas a las de velar por el interés público constitucionalmente definido.

A principios de verano un Alcalde de la Comarca de Gudar, en un estilo populista en el que llegaba a calificarse de buen ecologista, se defendía sobre las criticas recibidas en relación a ciertas actuaciones de gran impacto ambiental desarrolladas en la Sierra de Gudar. Consideraba un ejemplo de desarrollo sostenible, aquel llevado a cabo en su pueblo. Pero no nos describía lo que entendía por tal, en un Municipio donde el urbanismo y la ordenación del territorio se ha desbocado cayendo en los límites de la especulación, sin que ese crecimiento en segunda residencia o desarrollo del sector servicios haya significado en la Comarca un reparto equitativo de la riqueza producida y sí, por el contrario, la perdida de paisajes inéditos e irreproducibles. Muchas actuaciones desarrolladas, como la tramitación de las Pistas de Esquí, se han localizado continuamente en los límites de la legalidad, otras como la urbanización del Solano de la Vega son bodrios urbanísticos, que nunca debieran repetirse, y futuros proyectos como Campos de Golf exigen la demanda de un recurso escaso como es el agua. La apuesta por modelos turísticos de masas, aún cuando los recursos de estas Sierras del Sur de Aragón no tengan reclamos suficientes para ello, puede traernos como consecuencia recoger tempestades.

Esta ruptura con un desarrollo equilibrado del territorio no ha cambiado la tendencia de perdida de población de la Comarca de Gudar-Javalambre, ni ha supuesto un reparto diversificado de la riqueza entre todos los municipios y, sobre todo, no ha significado un apoyo a actividades tradicionales de productos agropecuarios, que deben significar una alternativa viable al desarrollo comarcal. El mantenimiento de estas actividades como protagonistas de la conservación del medio natural y germen del paisaje, es importante teniendo en cuenta que el turismo rural no va a implantarse si no va arropado con un tejido socioeconómico donde la producción y elaboración de productos de calidad sea su principal anuncio publicitario.

La paralización del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, previo a definir una figura legal de protección para los bosques de la Sierra de Gudar, es una muestra de la incapacidad de una Comarca para desarrollar una política ambiental, que el siglo XXI se le exige como miembro de pleno derecho de la Unión Europea.

publicado en Junio de 2002