¿DESAPARECEREMOS COMO LOS OSOS?

 

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Los últimos cazadores recolectores de la Península Ibérica se refugian en la Cordillera Cantábrica y menos de diez quedan en los Pirineos. Los osos, que -junto a los humanos, como omnívoros- ocupan la cumbre de la pirámide trófica de los ecosistemas, son desterrados por la misma fuerza que aparta a los vaqueiros de las praderas que robaron a los bosques de roble y hayas de la España húmeda. Estos, que desplazaron a aquéllos a sus últimos refugios, hoy sufren con ellos un trágico devenir que, quizás, no es más que un preludio de lo que nos espera a todos.

Acaso el incremento de consumo de paisajes naturales no deja de ser un aviso de ruptura de la sociedad con su medio natural. Somos capaces de  observar, pero no de  recuperar habitos para mantener las conductas culturales de su uso y aprovechamiento con un criterio de sostenibilidad.

En las montañas palentinas, como en las cumbres del Pirineo siguen persiguiendo al oso en sus últimos enclaves. Los ganaderos, las gentes de los pueblos, con ello pretenden hallar solución al devenir de un modelo de vida incapaz de competir con la sociedad de consumo. No son conscientes que la desaparición de ambos de la vida de la montaña, y su sustitución por las infraestructuras que demanda el sector turístico, implica la pérdida de valores culturales de autosuficiencia que difícilmente recuperaremos cuando una crisis de recursos nos haga de nuevo volver la vista a la búsqueda de un modelo sostenible. Este modelo  significará, sin duda, renunciar a lujos innecesarios, si tenemos en cuenta que mantenerlos supone hipotecar el futuro de las generaciones venideras y generar conflictos de desigualdad en el reparto de los mismos entre la población, por cuanto su limitación no permite la posibilidad de generalizarlos.

 

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Publicado el 2 de agosto de 2006 – Asturias

EL OVALO

 

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Personalmente me gusta el aspecto que va tomando la ciudad,   resultado de las actuaciones llevadas a cabo por el  Ayuntamiento, apoyado entre otras aportaciones económica por el Gobierno de Aragón,  aunque este hecho  muchas veces  parece quererse personalizar en alguno de sus miembros. Ese esfuerzo se ve recompensado,  por el reconocimiento de los ciudadanos  y también por diversos premios llegados desde el exterior

 En el Ovalo,  desde el punto de vista estético observo un diseño,  que hace convivir el espacio histórico con las técnicas y materiales de la época  en que se acomete la restauración. Como ciudadano,  veo con preocupación  la falta de  una crítica  a este proyecto,  valorando el papel que la restauración  ha significado en  la solución del conflicto del tráfico ó analizando aspectos como  su mantenimiento y gestión. Con respecto a este último, apenas días después de su inauguración ya se enfrentó al problema de la supervivencia de los árboles plantados, quizás  por una elección de la especie por criterios exclusivamente estéticos ó por no prever la necesidad,  como seres vivos,   de un suelo mayor  para desarrollar sus raíces, que el reducido cajón rodeado de cemento y escombros, que les han dejado. El sistema de iluminación del carril reservado a vehículos   ha tenido que ser eliminado en la parte de acceso a la Calle Nueva y viene significando un riesgo para el peatón despistado que  tropieza con él.

Con respecto  a su contribución a solucionar el conflicto del tráfico en Teruel,  pese a que en los bocetos pioneros del proyecto se contempló la necesidad de compaginar el protagonismo del peatón  con la necesidad de dar salida al trafico fluido,  que accede a diferentes puntos de la ciudad a través de este lugar –creo recordar que se planteó incluso soterrar  el espacio reservado al coche- , al final, quizás por las prisas de asumir  cierto protagonismo del proyecto en las cercanías de elecciones autonómica y locales, se aceleró  la decisión de priorizar los plazos de inauguración, frente a recomendaciones  de  desarrollar conjuntamente  la actuación  del Ovalo con la remodelación de la Glorieta  para dar mayor rigor al proyecto con el objetivo de: dotar de un gran espacio a la ciudad antigua para el disfrute del ciudadano que quiere pasear, y acoger los coches de las personas que acceden a un centro histórico ya aceptado por todos como espacio peatonal.

Al igual que se da publicidad a los premios concedidos a este espacio,  no estaría mal un auditoria que analizara esos otros aspectos del proyecto premiado, por los que algunos consideramos que  no ha contribuido a mejorar del todo  la ciudad..

 

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Publicado el 24 de noviembre del 2001 / Teruel

UN POCO DE HUMANIDAD AL NUEVO URBANISMO DE TERUEL

 

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Intento seguir los consejos del Gobierno de Aragón pidiéndonos tiempo para acostumbrarnos al nuevo urbanismo de  Teruel, y, como ciudadano, no termino de  integrarme  con   este nuevo modelo de  espacios  abiertos, oscuros, incómodos, a los que les falta humanidad. Los concursos de ideas para desarrollar proyectos de remodelación de espacios públicas de la ciudad,   apenas han tenido  participación  popular, parecen más orientados a sentar las bases de futuros premios internacionales y menos a lograr que las gentes de la ciudad establezcan lazos de unión con la calle.

La  incorporación de nuevos elementos  a la Ciudad Mudéjar contrasta con los elementos que la han venido definiendo desde sus orígenes medievales. La utilización de piedras oscuras importadas, que se desgajan apenas  inaugurado, no creo ha sido una innovación que nos permita olvidar que esta ciudad se levanta con la  utilización  de  la arcilla, materia prima económica, cuya  humildad se compensa  con cerámicas azules y verdes que aportan colorido y reflejos a un lugar siempre iluminado por el sol. El abanico de luces y sombras que  a lo largo del día cambia la perspectivas de las calles turolenses  no debiera pretenderse sustituir con la incorporación de excesivas luces que  nos oculten  la  tenue  iluminación y frescura  que la noche veraniega nos aporta tras un día de canícula feroz, ó los brillos de la escarcha helada  bajo el cielo estrellado invernal   que nos invita a pasear abrigados con la bufanda y el tabardo. El nuevo urbanismo   tan siquiera nos ha aportado bancos cómodos con respaldo donde dejar pasar el tiempo contemplando los también ausentes árboles anclados con sus raíces al suelo dejando pasar el tiempo, que en el nuevo estilo de la ciudad  se ven encerrados en maceteros que limitan su crecimiento y los apartan de la madre tierra.

Esta nueva imagen de la ciudad es responsabilidad  de una clase política camaleónica que sobrevive  pese a los enormes cambios sociales vividos en las últimas décadas. Nace de proyecto acelarados por  la cercanía de elecciones autonómica y locales,  en los que ha primado la decisión de sus  plazos de inauguración, frente a, por ejemplo,  recomendaciones  de  desarrollar conjuntamente  la actuación  del Ovalo con la remodelación de la Glorieta  para dar mayor rigor al proyecto con el objetivo de: dotar de un gran espacio a la ciudad antigua para el disfrute del ciudadano que quiere pasear, y acoger los coches de las personas, que acceden a un centro histórico ya aceptado por todos como espacio peatonal.

Al igual que se da publicidad a los premios concedidos a este espacio,  no estaría mal un auditoria que analizara esos otros aspectos del proyecto premiado, por los que algunos consideramos que  no ha contribuido a mejorar del todo  la vida en nuestra  ciudad..

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Publicado el 26 de Noviembre del 20015 / Teruel

¿NUCLEAR?. NO, GRACIAS

 

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Si alarmante fueron las declaraciones, en la UVT, del Secretario General de CCOO,  abogando por la apertura de debate sobre la Energía Nuclear como alternativa a la dependencia energética de nuestra sociedad, lamentable ha sido la falta de contestación social a las mismas.

Nos ha costado lograr un gobierno,  que   renunciara  a la política nuclear y asumiera el compromiso de cierre de instalaciones, a pesar de los tiempos en que la presión del lobby  nuclear ha lanzado la reactivación de esta fuente energética como alternativa a la crisis del petróleo, como para que desde sectores sindicales, llamados de izquierdas y que promueven programas alternativas de desarrollo,  se  ofrezca apoyo a las Nucleares.

Quizás,  esas declaraciones solo pueden hacerse en Teruel. Obsesionados por recuperar el tiempo perdido  e incorporarnos al modelo económico de desarrollo, aceptamos cualquier propuesta que no nos obstaculice entrar en la sociedad de consumo. Cerramos los ojos ante los riesgos que este modelo genera,  ante las desigualdades sociales sobre las que sostiene;  mientras unos miramos nuestro nivel de calidad de vida en el PIB, gran parte de la humanidad sufra guerras, enfermedades y  hambruna, cuya causa es el expolio de los recursos demandados por el llamado mundo occidental sobre el resto  del planeta.

Esta forma de vivir nuestra, se ha sustentando sobre una fuente de  energía barata, que hasta la fecha nos la ha dado el petróleo,  y  requiere para subsistir del mismo  modelo. Si  nuestra sociedad  sigue empeñada en incrementar el gasto energético, sobre valores de calidad de vida, que no cuentan con la perdida de servicios irremplazables de la naturaleza,  pocas alternativas existen.

No es la primera vez   que una civilización se colapsa por la destrucción de los recursos medioambientales de los que dependían. La  nuestra  si apuesta por la energía nuclear, será  la única, que además  dejará lastras  tras su  desaparición  a varias generaciones que la sucedan.

Los efectos de los residuos nucleares se estiman permanecen activos varias decenas de miles de años, el Plutonio 239 (vida media de 24 400 años), el Neptuno 237 (vida media de 2 130 000 años) y el plutonio 240 (vida media de 6 600 años). ¿Qué opinaríamos de los romanos, si en vez de dejarnos  su lengua, su cultura, sus restos arqueológicos, su historia, nos hubieran dejado depósitos nucleares cuyas consecuencias siguieran afectando a nuestra salud?.

 

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Publicado el  6 de Septiembre del 20015, Teruel

 

 

Día Mundia del Medio Ambiente

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Una vez más el 5 de junio “Día Mundial del Medio Ambiente” hemos de recordar  el principio de la carta al Gran Padre Blanco del Jefe Indio Noah Sealth: “Cómo se puede comprar o vender el firmamento o el calor de la tierra”. Y reflexionar sobre su final: “no entendemos porque se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombre y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desaparecida. Termina la vida y empieza la supervivencia.”

Los ciudadanos occidentales nos creemos muy sensibles en temas de medio ambiente, cuando en la realidad apenas estamos concienciados de  que nuestro modelo de desarrollo es el responsable de las mayores catástrofes ecológicas del Planeta; me atrevo a afirmar que todavía no entendemos  nuestra calidad de vida como un privilegio para un sector mínimo de la población mundial, sustentada, como en todos los imperios,  con la explotación de las Colonias.

Sobrevivimos sobre  un continúo crecimiento sostenido en el petróleo como motor energético. Combustible  sobre el que catalizamos todos los aspectos de nuestra vida. La institucionalización del transporte individual  es causa  de extinción de multitud de especies abatidas por la presión de la caza intensificada por medios de transporte rápidos,  ó,  sostén del incremento del ocio en torno a  excursiones en 4×4 ó quads por  espacios  muy sensibles (ríos, ramblas o montañas) intensivizando su degradación. Su combustión en transporte, calefacción ó Centrales Térmicas  es responsable del calentamiento del Planeta y del efecto invernadero. Equivocadamente lo consumimos  como si fuera un recurso renovable y no hemos de olvidar que precisamente por que no lo es y porque además es escaso sembramos guerras  para el control de los territorios productores, sin importar su coste  y sin sentir ninguna piedad por las víctimas.

 Con un clima de crispación y enfrentamiento en el Planeta  cada vez es más difícil poder hablar con sosiego y tranquilidad de la necesidad de impulsar un modelo de desarrollo sostenible.

Lamentablemente, un año más, no podemos celebrar un triunfo  en la batalla  para vencer hambres y enfermedades,  instaurar un reparto equitativo de los recursos y alcanzar un mundo mejor; esta importante batalla no parece interesarnos.

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Publicado, 17 de Mayo de 2004, Teruel

 

 

LA TRICOLOR

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Durante esta primavera en la ciudad de  Teruel hemos tenido la oportunidad de escuchar voces fundadas no solo en sentimientos, sino en la rigidez de la investigación histórica, rindiendo un homenaje,  en el 75 aniversario  de su proclamación, a  la Segunda República Española. Han  narrado  su andadura en España y constatado, que pese a  su corta vida,  este periodo histórico significo una apuesta por la libertad y la democracia del país. Su final, no se debió  a la perdida de apoyo popular, sino a la rebelión de un sector militar  arropado  por la oligarquía del país, que temió  perder su influencia social y económica, sus privilegios.

No es de extrañar, que a pesar de las bondades del actual momento tras recobrar la democracia, gran parte de la población no terminemos  de integrar como nuestra la bandera roja y gualda, pese  al cambio de su escudo interior, teniendo en cuenta  las formas  en que se impusieron estos colores como nacionales; responsables de una guerra civil, miles de muertos,  desplazados y   el desgarro   al país de su vocación europea  durante cuarenta años, lo que significo atraso social, económico y de libertad.

 Abogo hoy  por los colores del arcoiris como proyecto valido de futuro  para un Planeta cada vez más globalizado en el devenir de deterioro social y ambiental. No obstante, cuando estos días seguimos el mundial de fútbol y vemos países plenamente identificados con su bandera, siento cierta envidia sana  y no me importaría vivir esas sensaciones. Para ello  habría que dejar a este territorio definir el color  que identifique el proyecto común consensuado.

Sin duda algunos apostamos por recuperar la tricolor,  en su claro significado de dignidad de un país,  en el que mientras ondearon las barras roja, amarilla y morada se apostó por los derechos ciudadanos, un estado laico,  la educación,  la cultura  y permitió respirar La Libertad.

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Publicado el 14 de Junio de 2006, Teruel

LA LAGUNA DEL CAÑIZAR

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El Ayuntamiento de Vitoria ha restaurado Salburúa, unas pequeñas lagunas cercanas a la ciudad, donde la conservación de la biodiversidad converge  con satisfacer la necesidad de los ciudadanos de disponer de lugares silvestres.

Cercano a la ciudad de Teruel, entre Villarquemado y Cella, se localizaba la antigua Laguna del Cañizar mencionada en obras literarias como La Venta de Mirambel de Pio Baroja.

Antes de su desecación constituyó  un enclave de alto valor ecológico,  significando  un pilar fundamental en la regulación del río Jiloca, que nace en Monreal del Campo. Su transformación en tierras de labor no ha logrado rentabilizar la tierra. Años húmedos como el actual,  la vocación de estas tierras se deja ver no solo en los campos anegados, también en la variedad de aves acuáticas que retornan aprovechando estos periodos de bonanza.

José Carlos Rubio Dobón, nativo de la Comarca del Jiloca, acaba de publicar un trabajo de investigación  donde describe con rigor los perfiles de estos húmedales del Valle alto del Jiloca. Es interesante  apostar por apoyar estos jóvenes investigadores en proyectos de recuperación de nuestros paisaje, de nuestro patrimonio natural. Principalmente supone recuperar ecosistemas perdidos, pero también sientan los pilares  para  un desarrollo socioeconómico alternativo. El turismo rural  supone una economía para muchos de nuestros pueblos, y precisa de inversiones en la conservación del patrimonio natural y cultural.  Recuperar la Laguna de Cañizar requiere actuaciones que frenen los drenajes que dejan correr  el agua,  frente a ellos, retener el agua no solo supone recuperar las lagunas, la regeneración de este ecosistema significa  retornar al  método natural de recarga del acuífero  y una solución más lógica a la búsqueda de regulación del Jiloca, que la de aquellos que pretenden bombear agua hacia la presa del  Lechago,  criticable teniendo en cuenta no solo el coste económico de la actuación y el precio que el bombeo supone para el agua de riego, también por los campos  anegados del municipio de Lechago que  sentencia su futuro.

 

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Publicado el 4 de agosto de 2003 – Villarquemado