TERUEL DESCARNA SU PAISAJE.

 

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En Teruel también nos desgarramos ante debates de temas distantes de nuestra realidad próxima. Son  utilizados para desviar nuestra atención de los  auténticos problemas de nuestro territorio, como el desgarro de nuestro paisaje por maquinas que extraen arcillas, losas de piedra, alabastro, carbón. Parapetados en el llamado desarrollo y puestos de trabajo,  ocultan la realidad del modelo socioeconómico de sus habitantes,   agricultores y ganaderos,  que desde tiempos atrás extraen recursos renovables modeladores de las formas  del relieve y vida  presentes en cada uno de los recorridos  por  las comarcas turolenses. Gentes, que ven como   las retroexcavadoras  desmontan su forma de vida, como entierran   los proyectos en torno a un turismo de calidad, respetuoso y buscador de otras formas de vida, que necesita para sustentarse de cultura y naturaleza.

Me atrevo a afirmar que carecemos de políticos con la talla para  escuchar a técnicos e investigadores y dictar normas y directrices que fijen de manera  ordenada y sostenible donde es posible extraer de la tierra recursos no renovables y valorar estos en la justa medida de medir la riqueza para los habitantes de un territorio y no las prioridades  de un modelo desarrollista  asentado a kilómetros de distancia representado por empresas del sector,  que nacen y desaparecen de un lugar alternando  con la aparición de un yacimiento mineral y  su agotamiento.

Y mientras  la vicepresidencia del Gobierno de Aragón, en manos del Partido Aragonés Regionalista, presenta a los turolenses “Teruel avanza”, como un escaparate de promesas de inversiones  en desarrollo turístico, lo que si vemos avanzar en Teruel son hectáreas ofertadas a la extracción de arcillas, losas de piedra caliza, alabastro Oferta que no controla adecuadamente  el Gobierno de Aragón, aún sabiendo las grandes dificultades,  que tiene  el territorio para regenerarse  tras descarnarle de los escasos  centímetros de suelo fértil y abrirle  inmensas cicatrices  en los huecos que quedan tras llevarse el recurso buscado.

 

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Publicado el 26 de abril de 2006 – Allepuz

 

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EL SILENCIO PRIMAVERAL EN TERUEL

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Explosiva, locuaz y hermosa ha sido la primavera de 2003 en la Celtiberia, en el Bajo Aragón. De Portalrubio a Castellote, el verdor, los colores floridos, los arroyos cantarines, las aves reproductoras lo empapan todo: la vida en su etapa más escandalosa y transitoria. ¡Qué placer ese baño de pantalón arremangado sobre una pradera de ranúnculos amarillos en un remanso del río Pancrudo! Pero amigos, en esta tierra lo que llama la atención es el silencio, el silencio que envuelve esa loca, breve y armoniosa algarabía primaveral. Silencio en los pequeños vagos abiertos entre las parameras, donde se afana el alcaudón, discurre en paz el arroyo y no se ve al campesino. Silencio en esas aldeas que las gentes dejaron y aún no han ocupado los corazones empequeñecidos –pero aún vivos- de los veraneantes. Silencio de los cabezos arrasados por siglos de cultivos y ganados excesivos, sin suelo fértil que abrigue, sin árboles que den sombra ni agua. Cabezos moribundos, pero aún generosos, ofreciendo el manto blanco de los linos, el aroma de los tomillos y la soledad que alimenta el espíritu. Es imposible no amar esta tierra que, despojada de todo, aún da vida, lo más esencial de la vida.

Pero aún más silencios. El silencio elocuente de los vivos. De los resistentes que ven caer en pedazos su territorio. Antiguos desmontes de lignitos que socavan y ennegrecen los montes. Modernas canteras de arcillas porcelanosas que los desangran de rojo. Presas compulsivas, obsesivas e histéricas que anegarán el Pancrudo en Lechago, el hermosísimo Pajazo en el Martín ¡¡y hasta un pequeño núcleo habitado en Santolea!! Silencio budista de unos resistentes que a pesar de todo levantan sus pequeños negocios rurales, crían a sus hijos y mantienen el latido de las comarcas. Silencios y soledades celtibéricas que entretejen las vidas con más firmeza que ese cáncer que algunos llaman la “envidiable implantación territorial del PAR”.

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Publicado el 4 de junio de 2003 – Teruel

SANIDAD PUBLICA

 

 

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Olvidamos  que España dispone de un Seguro Obligatorio de Enfermedad  desde 1942 –los intentos de la segunda república se vieron paralizados por la dramática guerra civil. Poco más de 60 años desde que los ciudadanos acceden a un Sistema Público de Salud. Tendríamos que recordar tiempos anteriores en los que  la población no  disponía de  asistencia sanitaria por derecho; dependía del ejercicio liberal de la profesión, de seguros mutuales ó de organizaciones de caridad cuando  no disponía de medios económicos.

Escasa memoria histórica  de un País, que junto  a sus aspiraciones a ingresar en el G10,  crece la demanda de sanidad privada, menospreciando el nivel alcanzado en toda su extensión por nuestro Sistema Público de Salud, y donde  la asistencia  a sectores marginados de población en muchos casos se cubre con  Programas de  Ongs.

En aquellos países que han visto desaparecer la asistencia sanitaria solidaria e igualitaria desde el Estado, queda sin ésta la mayoría de la población y muchos de sus excelentes profesionales deben emigrar,  con gran fortuna para nosotros  que somos los benefiarios de su formación.

Vísperas de intensos días de campaña electoral,  los aspirantes a recibir nuestro apoyo deben posicionarse en aquellos aspectos que afectan directamente a nuestra calidad de vida, en vez de marearnos con la demagogia con que cada día nos sorprenden sus  titulares informativos.

El  apoyo a un Sistema Público de Salud, debe comprometerse con presupuestos  capaces de permitir a los profesionales mejorar las condiciones del trabajo en que desarrollan su profesión,  con lo que poder ofrecer un mejor servicio al usuario. Este, es el ciudadano, que no debe renunciar  a un derecho constitucional que le ha constado demasiados años conquistar.

La Salud también depende de un sistema socioeconómicamente sostenible.Siendo esencial, que las generaciones venideras puedan disfrutar de una naturaleza compatible con la vida y con el desarrollo de las sociedad en plenitud y democracia. Pues no hemos de olvidar el incremento de enfermedades crónicas relacionadas con estilos de vida no saludables,  consecuencia de un modelo de desarrollo en el que se sacrifica en pro de la económica, las condiciones ambientales del entorno.

 

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Publicado el 27 de febrero de 2004 – Teruel

PURINES D.O.

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Debiéramos cuidar no contradecirnos al ofrecer  perniles sanos  curados con  el aire limpio de la montaña,  cuando  muchos secaderos están ya en medio de polígonos industriales, con no todos los humos controlados, ó  con amenazas de tener  que compartir  espacio, en el futuro, con empresas de tratamiento de residuos.

Su sostenibilidad  precisa  disponer del recurso, cerdos y secaderos. También no sobrepasar el volumen de residuos capaces de absorber. El jamón, delicioso gastronómicamente y recomendable nutricionalmente,  precisa  de cerdos criados en granjas de las que fluyen purines. La incorrecta gestión de este residuo, puede plantear serios problemas, tanto sanitarios para los animales y personas que trabajan en la explotación, como medioambientales en el entorno: aparición de malos y fuertes olores procedentes de sustancias amoniacales y sulfhídricas, plagas de insectos, presencia de determinadas bacterias, suciedad general, contaminación de suelos, aparición de gases y, por supuesto, contaminación de los cauces donde son vertidos o de los acuíferos donde son filtrados. Algunas de las técnicas industriales  de tratamiento de purines se basan en digestiones anaerobias,  con formación de biogás. Este proceso permite transformar un residuo problemático en un fertilizante agrario de gran calidad, aportando al terreno la dosis adecuada de nutrientes y evitando toxicidades en los cultivos, sin contaminar  el terreno ni las aguas subterráneas por presencia de nitritos, sin aportar metales pesados ni microorganismos. La problemática de abordar industrialmente estos tratamientos,  es su coste económico, y el sector ganadero familiar no está en disposición de abonar los costos para eliminar sus residuos.

Los promotores del Jamón de Origen de Teruel deberían asumir este compromiso de obtener un producto de calidad  integrado y comprometido con la conservación ambiental del territorio, y marcar el límite de producción, no solo pensando en el mercado, también evaluando la capacidad  de tratar adecuadamente los residuos que se generan.

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Publicado el 6 de septiembre de 2005 – Peñarroya de Tastavins

TIERRAS ALTAS DEL MAESTRAZGO

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Durante esta primavera lluviosa he tenido la fortuna de recorrer junto al  Grupo Alpino Javalambre las altas tierras del Maestrazgo. Territorios de la antigua  Baylia de Cantavieja: Barranco de la Tosquilla y Rambla de las Truchas, río de la Cuba, barranco  de  Santa Ana, que este año andan preñados de agua. Tierras  surcadas de coladas, cordeles, azagadores,  cañadas, chozos de piedra seca en una paisaje parcelado por paredes de losas, que estructuran predios con vocación ganadera.

Torres defensivas de masías  indican que en estos lugares de frontera  debieron desarrollarse crueles batallas, también cuadrillas de bandoleros que rondaban por la sierra y de los que había que protegerse,  que han marcado el carácter de sus pobladores. Sus gentes estan  acostumbrados a salir solos de las dificultades de un medio hostil.

Desde el inicio de la revolución industrial la despoblación se ha cebado aquí. Al ritmo que se abandonaron los telares y molinos vinculados a la manufactura de la lana, desaparecieron los inmensos rebaños de ovejas, comenzaron  a caer las tapias de los linderos,  también se han abierto camino carcavas en las veredas,  y tristemente se han comenzado a hundir  los techos de las masadas. El carrascal y el boj han recuperado los territorios  perdidos que les robo el ganado y alli han retornado como nuevos moradores la cabra montes, los corzos y jabalies.

Andando por estas sendas sentimos a cada paso el agua escupida por  una tierra saciada. Aabrevaderos rebosando, barrancos con chorros de agua saltando entre piedras camino de  ramblas  en las que sólo fluye el agua cuando descargan las tormentas estivales,  cuando se convierten en grandes ríos modelando suavidad en piedras agrestes de un lugar montaraz.

Restos de linderos empedrados, edificios en ruinas, campos yermos  comienzan a ser como los fósiles, que  hoy incrustados en la caliza nos hablan de un pasado distinto.

Antes de que se derrumben estas  paredes que sujetan  campos aterrazados ganados a las laderas, hemos podido comprobar  la eficacia del funcionamiento del  trabajo realizados hace siglos con un  gran conocimiento del medio natural. Los huecos dejados entre la piedras de los muros son el desagüe de un complejo sistema de drenajes planificado en el momento de su construcción; estos estos días los vemos rezumando agua, para evitar que revienten por la panza. Nadie repara las improntas que incrusta  la violencia del hielo, el viento o la tormenta. Apenas les quedan días y con ellos se borra la huella de sus constructores. Paisajes artificiales que necesitan del hombre para seguir existiendo.

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Publicado el 17 de mayo de 2004 – Iglesuela del Cid

 

¿PARQUE FAUNISTICO?

 

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Estos días de otoño  invitan  a caminar por los montes de la Sierra de Albarracin y Montes Universales. Buscar setas ó simplemente  pasear por paisajes montañosos sobre sustrato volcánico, areniscas rojas o blancas calizas,  prendados de la variedad de colores de los  árboles, que destiñen sus hojas verdes conforme el frío  penetra a través de gargantas excavadas por riachuelos  descendiendo en busca del  mar.

No publicitamos lo suficiente las bondades de estas montañas,  ni apostamos por la necesidad de conservar y mejorar esa naturaleza silvestre cargada de elementos culturales de los habitantes, que viven y aprovechan sus recursos.  Lejos de poner en valor la excepcionalidad de esta tierra,  se sigue insistiendo en crear nuevos alicientes para atraer turismo, como si la Sierra no tuviese los suficientes para ello.

Me refiero al proyecto de pistas de esquí  en las laderas del monte Caimodorro para rellenar las lomas con gentes de variados colores calzados con tablas de madera deslizándose por un manto blanco. Olvidan que en  estas latitudes  no  nieva tantos días al año y  el resultado final puede ser: groseras infraestructuras  metálicas sobre suelos descarnados y deforestados, sin nieve y sin gente que camuflen su impacto ambiental. Menosprecian la singularidad de los ríos de piedra, tremedales y del bosque.

También estoy pensando en el  Parque Faunistico de Tramacastilla; un zoo, para entenderno,s situado en un bello paraje de la Sierra. Una idea ya llevada a cabo en otros lugares de la geografía nacional, donde el principal atractivo es su  localización en un espacio bello, que  termina degradándose por la presión de unos animales encerrados.  Me cuesta entender,  porqué para este tipo de proyectos debe sacrificarse un espacio natural, cuando podría revitalizarse tantos espacios deteriorados,  que precisan de actuaciones imaginativas pararecuperarlos.

¿Acaso Ayuntamientos, Consejos Comarcales y Gobierno  solo son capaces de justificarse ante la sociedad con este tipo de descabellados proyectos ejecutados con dinero público, mientras decapitan otras partidas presupuestarias importantes, como aquellas que permiten que las gentes de los pueblos dispongan de necesidades básicas como la tener un médico?

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Publicado el 30 de octubre de 2004 – Tramacastilla